decir que un viaje tiene un principio y un final es fincarle a lo ilimitado un limite.
Llenar las cosas de adjetivos sin saber a bien si los merecen es perjuicio propio, pues se forjan uno a uno los pilares de la celda en la que se habita.
Cada prejuicio me aleja de la libertad, una andanada vil al tiempo en el que vivo, vivía pues, porque ya es pasado.
Y deseo entonces ser rebelde, ser hereje, ser traidor y mentiroso, no respetar al constructo, Arrugarlo, quemarlo, olvidarlo.
Pero sigo con mis ídolos de paja, puliendo los barrotes de mi jaula chapada en oro, comprando por comprar, trabajando por trabajar viviendo sin pensar. Como el constructo quiere, alimentándolo, creciéndolo.
Y una rola mamalona
Llenar las cosas de adjetivos sin saber a bien si los merecen es perjuicio propio, pues se forjan uno a uno los pilares de la celda en la que se habita.
Cada prejuicio me aleja de la libertad, una andanada vil al tiempo en el que vivo, vivía pues, porque ya es pasado.
Y deseo entonces ser rebelde, ser hereje, ser traidor y mentiroso, no respetar al constructo, Arrugarlo, quemarlo, olvidarlo.
Pero sigo con mis ídolos de paja, puliendo los barrotes de mi jaula chapada en oro, comprando por comprar, trabajando por trabajar viviendo sin pensar. Como el constructo quiere, alimentándolo, creciéndolo.
Y una rola mamalona
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