A ti y a mi se nos hacía tarde para el tren de la vida. El último juntos y después yo y tú con rumbos tan distintos y tan desconocidos.
Algunas veces no distingo el color de las cosas, dicen que es normal, estaba tan acostumbrado a verlas los dos.
No debemos confundirnos. Éramos las personas idóneas en el tiempo y la situación equivocada. A veces el destino juega bromas así de crueles.
Aún no soy optimista, me cuesta si quiera pensar en pasar con alguien mas todo lo que ya habíamos vivido, sé que se gana experiencia, pero también perdí juventud y paciencia que aunque uno no lo quiera así, escasean con el fluir del tiempo.
No quiero pronunciar que te extraño, si lo hago el eco retumbaría en cada ojo que te admiró en detalle, cada oído que ahora sabe cómo es tu voz, cada dedo que conoce cada pliegue de tu piel, formándose una avalancha tan grande que podría derrumbar esa muralla inmensa de silencio e indiferencia que mi voluntad y el tiempo me han orillado a construir.
Es más por inteligencia que por cobardía. Es más por amor que por odio. Es porque lejos estamos mejor. Es porque nuestros caminos ya eran distintos antes de conocernos y, aunque lo sabíamos, lo ignoramos. Ahora la fuerza del destino es quien los reclama.
Solo quiero decir, y en verdad lo quiero decir, que deseo que todo te salga bien. La vida es tan corta como para caer más veces con la misma piedra. No ignores esas chispas que alertan la consciencia cuando esta por venir un incendio de conformismo, de odio e indiferencia.
Solo vive y deja vivir.
Algunas veces no distingo el color de las cosas, dicen que es normal, estaba tan acostumbrado a verlas los dos.
No debemos confundirnos. Éramos las personas idóneas en el tiempo y la situación equivocada. A veces el destino juega bromas así de crueles.
Aún no soy optimista, me cuesta si quiera pensar en pasar con alguien mas todo lo que ya habíamos vivido, sé que se gana experiencia, pero también perdí juventud y paciencia que aunque uno no lo quiera así, escasean con el fluir del tiempo.
No quiero pronunciar que te extraño, si lo hago el eco retumbaría en cada ojo que te admiró en detalle, cada oído que ahora sabe cómo es tu voz, cada dedo que conoce cada pliegue de tu piel, formándose una avalancha tan grande que podría derrumbar esa muralla inmensa de silencio e indiferencia que mi voluntad y el tiempo me han orillado a construir.
Es más por inteligencia que por cobardía. Es más por amor que por odio. Es porque lejos estamos mejor. Es porque nuestros caminos ya eran distintos antes de conocernos y, aunque lo sabíamos, lo ignoramos. Ahora la fuerza del destino es quien los reclama.
Solo quiero decir, y en verdad lo quiero decir, que deseo que todo te salga bien. La vida es tan corta como para caer más veces con la misma piedra. No ignores esas chispas que alertan la consciencia cuando esta por venir un incendio de conformismo, de odio e indiferencia.
Solo vive y deja vivir.