Buenas noches o días queridos radioescuchas, el motivo de ésta entrada es la reflexión procedente de mi cumpleaños número 21. Todos hemos sentido que el tiempo vuela, no es una pregunta sino una afirmación puesto que somos parte de este entramado de cosas y no cosas llamadas en conjunto existencia.
Comenzaré hablando sobre el miedo. El miedo es la más grande y verdadera invención del hombre, el miedo ha sido, es y seguirá siendo la parte más vulnerable y real del ser. La inventamos para describir la sensación de estrés, angustia, impotencia y vértigo. Nos petrifica, nos altera, nos aleja de la serenidad, el corazón se acelera y el flujo sanguíneo se vuelve un conjunto de pulsaciones veloces como goteras.El miedo surge de lo desconocido y es ahí en donde no estamos cómodos, no estamos a salvo, no estamos seguros, entonces la felicidad es la seguridad?
El miedo a la muerte visto en los ojos de un anciano es la cosa más destructora. Una amiga me preguntó por qué creía en Dios si eso sólo era para las personas que se acercaban precipitantemente a la muerte y necesitaban creer en algo seguro después de la vida. La respuesta no la encontré durante mucho tiempo y siempre me quitó el sueño, a decir verdad temía con toda mi alma a la muerte. Siempre me petrificó el hecho de no existir, no pensar, no volver a escuchar una sola palabra más, no reír más, no besar, no llorar, nada, punto final. Y por ello mismo siempre quise lo más seguro, lo que tuviera menos riesgos, algo sano, sin vértices, sin sorpresas, sin pasiones.
Debido a ésto a lo largo de la vida hice elecciones de las que me arrepiento y me arrepentiré. No debía pero no sabía qué hacer. Todo esto aunado al hecho de sentir la muerte en la misma vida me arrinconó en una zona a la que nadie más podía entrar para salvarme; mi cabeza. Y estando dentro me encontré en el laberinto más oscuro y sin salida que hay en una mente, en el existencialismo.
La pregunta de cómo, qué y por qué no sólo no eran preguntas sin respuesta sino que estás mismas traían consigo nuevas preguntas de las cuales a su vez traían otras más complicadas. Fue así como no encontré ni un sólo indicio del sentido, por el contrario entré en una depresión fatal (literalmente) en la cuál sentí el veneno del que Sartre hablaba, la nausea.
Después de muchas platicas, pinturas, libros, canciones, personas, noches y días entendí lo que ni la televisión ni Jaspers habrían podido enseñarme. y todo mi existencialismo se transformó cuando se me enseñó que la pregunta que hacía estaba mal, no era un por qué sino un para qué. Esa simple respuesta no me involucraba como una causa sino como un causante.
El miedo a la muerte lentamente se iba haciendo más y más pequeño pero aún así la incertidumbre de muchas cosas me mantenían al borde del terror. Las relaciones, las amistades, el desperdiciar tiempo valioso de esa misión tan importante que tenía que descubrir, seguía aturdiéndome hasta morir de miedo y desesperación. Nuevamente actué por miedo y no por algo más. Volví al agujero, estaba petrificado.
Entonces después de tropezar mil veces con la misma piedra entendí una última enseñanza; Si tienes miedo no eres el primero ni el último, pero si permites que el miedo te haga dejar cosas, de qué vives? de lo seguro?, nada es seguro, más que la muerte y si vives temiendo a que un día morirás; estás muerto desde entonces, en vida. No has venido a éste mundo a huir de la muerte, es a lo que menos has venido, por el contrario, has venido a desafiar a la muerte, has venido a morir pero a morir habiendo hecho algo, lo que sea, lo que elijas.
Por esta razón creo que en éste día lo más importante, más que elegir un camino fijo, es saber cómo tomar las decisiones que marcarán mi estancia en la vida los próximos años, y ésto es, sin miedo desde luego.
Querido radioescucha, en esta noche fría o en esta mañana cálida, supongo cuál importante es tu camino para ti como el mio para mi, espero que esto ayude a aclarar tan sólo un poco de la incertidumbre que trae para ti la vida, espero que siempre seas existencial, siempre intrépido y te mantengas buscando el camino, actúa sin miedo.
Querido radioescucha, ten una feliz vida y recuerda; "Todo lo que hagas en esta vida es insignificante pero es muy importante que lo hagas." sé agradecido, trascendente, consciente de tu mortalidad y por ellos valiente, defiende lo que creas, recuerda que cosa fuera la maza sin cantera.