Cuando hay que decir adios el cielo se nubla la mirada se turbia el suelo falla y la sangre ya no se detiene, la sal del mar entra como tormenta al cerebro y el acero se destroza el sujeto triste no ve y lo que lo levantaba lo hundio mas en la trampa.
Será negra la musica que zumba en el espacio y los acordes de la soledad apagan como una vela de cumpleaños el corazón, estar por un largo tiempo fue mejor que quedarse a vivir aun suenan las voces con ecos profundos y escalofriantes porque fue inevitable la despedida, aquellos pasos se alejaron con una dulce despedida recordando que las heridas son parte de los heridos y los heridos son parte de la humaniad. Debajo del futuro a la par flota la incertidumbre del olvido que se corroe por el miedo de no saber a que barco la tormenta derribará primero, solia ser tan luminoso y hoy, hoy se extraen las sombras como el agua del desierto. Fué la ves que poco respirar muestra fuerza en la voluntad, la misma droga que solia hundir la flota es la que ahora mantiene en altamar la nave y solo solo brinda una noche mas a mi voluntad falleciente, vuelve a enredar mi mente con tu suave aroma, derrite mi universo una ves mas con el parpadear de tus ojos claros.
No vuelvas a huir un dia mas o al menos no esta noche.
Solo deten el tiempo para poder admirarte un instante antes de morir en el frio helado de tu sombra.
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